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Los primeros vestigios de asentamientos humanos próximos en Ondara se localizan en las cuevas del Palomo y del Cuervo (paleolítico medio), cueva oscuraoscura (eneolítico) y en la sierra de Segària un poblado ibérico.
Sobre las distintas teorías que explicarían el topónimo Ondara, parece ser que la del profesor Manuel Sanchis Guarner sea la más rigurosa. Según él, procedería de "Ondular", vocablo ibérico que significa arenal.
Especial interés, tienen por su proximidad al casco urbano actual y ligado a la llegada de colonos romanos en Dénia, la aparición de varias villas, necrópolis y cerámica romana en las partidas del Plan de la Fuente, Subidas y Vinyals, dónde se han recuperado numerosos vestigios, la mayoría de ellos expuestos en el Museo Arqueológico de Dénia, así como varias inscripciones honoríficas y funerarias recuperadas al casco antiguo.
Pero, será bajo la dominación musulmana cuando Ondara tendrá una gran relevancia. Con la protección de una pequeña elevación y el recurso de agua del barranco de la Alberca, se construirá un castillo que perdurará durante siglos, ocupando la parte alta del pueblo, del cual queda la Torre del Reloj como máximo exponente. Con la independencia del Califato de Córdoba, el1012 entra a formar parte del Reino taifa de Dénia.
Existe constatación documental de que Cid Campeador ocupó temporalmente el castillo durante el invierno del 1090 al 1091, periode en que el castillo sería refortificado, y desde dónde exigiera tributos al rey de Dénia. La dominación árabe en Ondara le reportó la expansión de los sistemas de riego, que todavía hoy perduran, un desarrollo agrario y un crecimiento de la población importante.
Días tras la conquista, el rey Jaume I estaba en Ondara el 6 de junio de 1244. Con él se reunieron los primeros pobladores, aunque era un territorio fronterizo e inestable, con una población mayoritariamente islámica. Durante este tiempo, el pueblo perteneció tanto a los reyes como señores particulares como Berenguer de Palau (arzobispo de Barcelona). En el año 1323 se dió por el rey Jaume II, población y término, a su hijo Pere, niño de Aragón.
En 1472 se tienen noticías de una importante actividad en el cultivo de la pasa, realizada por los moriscos. En este momento, la población cristiana ronda el 20% de la población total, alrededor de 500 habitantes. Uno de los apellidos más importantes de la nobleza catalana, los Cardona, se harán cargo del señorío de Ondara, dónde residirán algunos de ellos como Antoni Cardona y Borja, marqués de Guadalest, a final del siglo XVII.
A primeries del siglo XVI, Ondara será escenario de algunos momentos bélicos de la guerra de las germanias (1520-1523). Estuvieron Vicent Peris, líder del movimiento de germanias, y el Marcas de Cenete, hermano de Diego Hurtado de Mendoza, virrey de Valencia, por el otro bando. Ondara fue nombrada en 1544 Vicaria Perpetúa del Marquesado de Dénia y, el año 1574, el rey Felipe II consiguio del Papa Gregori XIII el ascenso de la vicaria a Parroquia. Se le otorgó en este tiempo el título de Vila.
En 1609 sufrirá una grande sangria demográfica con la expulsión de los moriscos, unos 895, que dejarán Ondara, en palabras de Escolano, firme y desamparado. La repoblación se inició en 1611, con la llegada de pobladores cristianos desde otros pueblos de la comarca y de las Islas Baleares. Con estos se implantó la Orden de Sant Francesc de Paula, bajo la protección del Marcas de Guadalest, señor del pueblo.
El siglo XVII será un periodo de lenta recuperación demográfica y económica, con algunos brotes de peste bubónica, hasta reunir a la guerra de Sucesión, dónde la participación activa de Ondara a favor de el Archiduque Carlos de Austria le supuso, tras la derrota, una venganza por las tropas borbónicas. Ondara fue quemadura y saqueada. Un ondarense ilustre, Joan Gil, fue una de las figuras populares del movimiento popular austracista y antiseñorial.
Durante la guerra del Francés (1808-1814), otro hijo de Ondara, Diego Grustan, se significará como Cabeza de la guerrilla frente a las tropas napoleónicas. La segunda mitad del siglo XIX y con el cultivo de la pasa, Ondara adquirirá una gran relevancia en la comarca. Crece la población, se abren nuevas calles y se edifican numerosas casas sumptuosas. Este esplendor finalizará con la epidemia, a principios del siglo XX, que arruinará la economía local y empujará a cientos de ondarenses a la emigración, (en especial a Argentina y Argel). Significativa es en esta época, la presencia del doctor catalán Jaume Ferran y Clua, inventor de la vacuna anticolera, que aplicó en Ondara con notable éxito, mientras que en otros pueblos de la comarca, más escépticos, por no permitirle aplicarla, les costó una pérdida considerable de vidas humanas.
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